Teníamos dos nombres de niña y dos de niño, y mi mujer era la que tenía que decidir. Por más que le presionaba, nada. Al salir de la consulta ese día, le dije: “- ¿Ya lo sabes? – No.” ¡En serio! No…sí que lo sabía: Leo. scl-shortcode-cleaner-clean-content-end-->